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domingo, 13 de noviembre de 2016

PORQUE...SUPERLUNA DE NOVIEMBRE.






Este lunes, 14 de noviembre de 2016, es un día señalado para lunéfilos y lunáticos porque dentro de unas horas, y por cortesía de las leyes de Newton, tendremos la oportunidad de ver la Luna más grande y brillante desde el 25 de enero de 1948. En aquella ocasión me lo perdí porque nací casi un año después, pero el espectáculo de la superluna vuelve la tarde del lunes y es probable que alguno de los dos mil millones de móviles que pululan por la superficie del globo capte esta vez la imagen lunar del siglo



Las órbitas de los astros no son circulares sino elípticas. La Luna, en su viaje alrededor de la Tierra, tiene un máximo acercamiento de 356.500 km (perigeo) y un máximo alejamiento de 406.000 km (apogeo). Y la Tierra, en su viaje alrededor del Sol, se acerca un máximo de 147 millones de kilómetros y se aleja un máximo de 152. Reunamos coincidencias y consideremos la situación en la que el perigeo se alcanza muy cerca del momento en el que se alinean el Sol, la Luna y la Tierra.
La diferencia será este lunes de apenas dos horas, por lo que la Luna llena se verá un 14% más grande y hasta un 30% más brillantede lo habitual. Además, en ese instante la Luna estará a 147.985.477 km del Sol, es decir, muy cerca también de su máximo acercamiento a la estrella, una ayuda suplementaria para un plenilunio esplendoroso (a las 00.00 la iluminación será del 99,4%). Hasta aquí las mejores condiciones para el objeto observado. Pero una simple nubecilla puede arruinar la fiesta, así que conviene optimizar  también las condiciones del sujeto observador.

viernes, 11 de noviembre de 2016

San Josafat, Juan Kuncewycz




San Josafat, Juan Kuncewycz 
(Vladimir de Volhinia 1580 - Vítebsk, 12 de noviembre de 1623), fue un obispo greco-católicoruteno, venerado como santo mártir en la Iglesia católica.

Nació en 1580 en Volinia de padres pertenecientes a la nobleza rutena, y a la iglesia ortodoxa; Juan se formó en Vilna (la actual Lituania) en un periodo caracterizado por el intenso combate entre la Iglesia ortodoxa tradicional y la Iglesia Greco-Católica Bielorrusa de rito griego, los cuales, en el Concilio de Florencia (1451 - 1452), entraron en comunión con la Iglesia romana reconociendo al Papa con una jerarquía superior sobre los otros obispos.

Juan, decidiendo adherirse al credo de la Iglesia Greco-Católica Bielorrusa en el 1604 se hizo monje con el nombre de Josafat y entró al monasterio de la Santa Trinidad, de la Orden de San Basilio, situado en Vilna, donde, en el 1617, inició la reforma que llevó al nacimiento de la Orden Basiliana de San Josafat.

domingo, 23 de agosto de 2015

LA MATANZA DE LOS HUGONOTES ( Noche de San Bartolome )





24 DE AGOSTO DE 1572
       
        La matanza de los HUGONOTES
 
 
 
 
 
 Con el asesinato de Gaspar de Coigny, en París, se inicia la matanza de los hugonotes (protestantes franceses) en la llamada "Noche de San Bartolomé".
 
La matanza de San Bartolomé o masacre de San Bartolomé (en francés: la massacre de Saint-Barthélemy) es el asesinato en masa de hugonotes[1] (cristianos protestantes franceses de doctrina calvinista) durante las guerras de religión de Francia del siglo XVI. Los hechos comenzaron en la noche del 23 al 24 de agosto de 1572 en París, y se extendieron durante los meses siguientes por toda Francia.
 
 
La matanza de San Bartolomé, inscrita en el contexto general de las guerras de religión de Francia, estuvo precedida de varios acontecimientos que ilustran esa violencia, pues fue resultado de un "proceso en escalada, cuyas últimas consecuencias no había deseado ni previsto" Catalina de Médici, aunque se habló de premeditación:
La rivalidad política entre católicos y protestantes franceses (hugonotes) provocó la matanza de San Bartolomé en 1572. El rey Carlos IX y su madre, Catalina de Médici, temían que los hugonotes alcanzaran el poder. Por este motivo, ordenaron el asesinato de miles de ellos. La matanza comenzó en París el 24 de agosto y se extendió a las restantes provincias del país.
 
 
"prevenir la ejecución de una detestable y desdichada conspiración tramada por el susodicho almirante, jefe y autor de la misma y sus secuaces y cómplices contra el rey y su Estado, la reina, su madre, MM. sus hermanos, el rey de Navarra y cuantos príncipes y nobles que estuvieran a su lado."
 
 

miércoles, 20 de mayo de 2015

21 DE MAYO DE 822 Alhakén I




21 DE MAYO DE 822
 
 
 
Al fallecer hoy en el Emirato de Córdoba (España) el emir Alhakén I, le sucede su hijo Abderramán II que reinará hasta su muerte en 852, y es gran amante de la cultura. Durante su reinado, además de guerrear, fomentará las ciencias, las artes, la agricultura, la industria y atraerá a su ciudad los más ilustres sabios de la época. Se dedicará a embellecer su capital, hasta convertirla en un centro de las artes y las ciencias en Europa Occidental.
 
Al-Hakam I fue de color trigueño, alto y delgado, de nariz bien formada, aunque ligeramente respingona y no se teñía el pelo. Se preocupaba personalmente de todos los asuntos, fueran importantes o no; no se fiaba de nadie, aunque fueran hombres de confianza y no admitía que éstos cometieran actos injustos, pero en caso de que esto ocurriera, rápidamente reparaba la injusticia; era valiente, atrevido y temible en sus enfados; resuelto y decidido, pero también era espléndido en sus regalos y muy generoso. Era además buen orador e inspirado poeta. Allanó el camino a sus sucesores y se atrajo a los alfaquíes y hombres de saber.

Alhakén I

    
Abū al-‘Āṣ al-Hakam b. Hišām (en árabe: أبو العاص الحكم بن هشام), llamado al-Murtazî (المرتضى), más conocido como Alhakén I, Al-Hakam I o Alhaquén I (Córdoba, 770 - ibídem, 21 de mayo de 822), fue el tercer emir independiente de Córdoba, desde el 17 de abril de 796 hasta su muerte.
Para el cronista Ibn Hazm, fue el más sanguinario y déspota de los emires omeyas.


Hijo de Hisham I, lo sucedió a los 26 años de edad. Su reinado fue uno de los más agitados de la dinastía omeya, pues tuvo que hacer frente a las aspiraciones de sus tíos Sulaimán y Abd Allah (Abdalá). El más activo fue Abd Allah quien, desde la región valenciana donde había desembarcado, intentó atraer a su causa a los jefes árabes del valle del Ebro e incluso vino a pedir ayuda a la corte de Carlomagno en el año 797, contra su sobrino. En el 802 o 803, Abd Allah terminó estableciendo contactos con su sobrino, al-Hakam, que le autorizó a residir en Valencia, a cambio de una pensión anual. Su hermano Sulayman, siempre desde la costa oriental donde se había instalado a su vez en el año 798, intentó atacar Córdoba pero fue vencido y asesinado en el 800 o el 801.[1]
Dírham emitido bajo Alhakén I.
Asimismo tuvo que enfrentarse a las sublevaciones de los muladíes de Toledo, Mérida y Córdoba, brutalmente sofocadas. Su política de mano dura y el incremento de la aplastante presión fiscal sobre los cristianos provocaron el levantamiento de los cordobeses del Arrabal de Córdoba. Los amotinados estuvieron a punto de asaltar el Alcázar, pero una maniobra hábil y rápida de la guardia palatina salvó la situación. Tres días duró la matanza y saqueo en el Arrabal y el enérgico emir ordenó la crucifixión de trescientos notables. Todos los habitantes del Arrabal, que fue arrasado, fueron deportados.


Unas veinte mil familias emigraron de la Península y parte de ellas se establecieron en el norte de África, donde fundaron el barrio y mezquita de los andalusíes en la ciudad de Fez, mientras que otras se dedicaron algún tiempo a la piratería, desembarcando en Sicilia, ocupando Alejandría durante diez años y estableciéndose finalmente en la isla de Creta, donde fundaron el Emirato de Creta, bajo dinastía cordobesa, que se mantuvo independiente hasta el año 961, en que la isla fue reconquistada por el Imperio bizantino.
La situación interna permitió la conquista franca de Barcelona en el año 801 y, aunque por poco tiempo, los asturianos llegaron a ocupar Lisboa. Carlomagno firmó un tratado de paz con al-Hakam por el que se comprometía a no extender sus fronteras más allá del río Llobregat.


Su ejército fue fortalecido por un elevado número de bereberes, también reclutó mercenarios cristianos de diversas procedencias. Contó con una guardia palatina de más de dos mil hombres de origen eslavo, denominados «los mudos», porque no sabían el árabe ni el romance. Estuvieron en dos cuarteles contiguos al Alcázar y bajo las órdenes del conde cristiano Rabí, hijo de Teodulfo.
Dejó al morir, a los 52 ó 53 años, diecinueve hijos varones y veintiún mujeres. Le sucedió su hijo Abderramán II.